Tadasana

TADASANA

Significado: firme y erguido como una montaña.

Tada = Montaña

tadasana

Es una de las posturas más sencillas y básicas de las yogasanas.

  • La mayoría de las personas no saben estar de pie. Algunas están de pie con las rodillas dobladas, otras proyectan el abdomen hacia fuera, mientras que otras cargan el peso del cuerpo sobre uno u otro pie, o tienen los pies en ángulo. Todos estos defectos de la postura de pie repercuten sobre la columna, que a su vez repercutirá en la mente. Tadasana es muy útil para tener un cuerpo, una mente y un cerebro despiertos.

Fuente: “Yoga Para la Mujer” (Geeta S. Iyengar)

  • La gente no presta la debida atención a la manera correcta de estar de pie. Algunos cargan exclusivamente el peso del cuerpo sobre una pierna o mantienen una pierna completamente girada hacia un lado. Otros apoyan todo el peso sobre los talones o sobre el borde interno o externo del pie. Esto puede ser comprobado observando cómo se produce el desgaste de suelas y tacones del calzado. Debido a esta errónea posición de pie, por la mala distribución del peso del cuerpo se adquieren deformidades particulares que dificultan la flexibilidad vertebral. Aun cuando los pies deban mantenerse separados, es preferible colocar talones y dedos en una línea paralela al plano medio, y no en ángulo. De este modo las caderas se mantienen contraídas, el vientre entra y el pecho se abre hacia adelante. Ello proporciona ligereza al cuerpo y agilidad a la mente. Por el contrario, si cargamos el cuerpo solamente sobre los talones, se produce un cambio en el centro de gravedad; las caderas carecen de firmeza, el abdomen se proyecta hacia fuera, el cuerpo se inclina hacia atrás, obligando a un sobreesfuerzo de la columna vertebral con lo que sobreviene en consecuencia la fatiga y el embotamiento de la mente. Resulta por tanto, esencial llegar a dominar el arte de permanecer de pie correctamente.

Fuente: ” Luz Sobre el Yoga” (B.K.S Iyengar)

El nombre de esta postura evoca muchas imágenes que se relacionan con una base de apoyo arraigada y estable y una “cima” (la coronilla) que se eleva hacia el cielo.

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No puede construirse nada duradero sobre unos cimientos poco sólidos. Esta puede que sea la razón por la que muchas tradiciones de yoga consideran que tadasana es el punto de partida de la práctica de asanas. Curiosamente, esta postura es casi idéntica a la “posición anatómica”: el punto de referencia de partida para el estudio del movimiento y la anatomía. La única diferencia importante entre las dos posiciones es que en tadasana, las palmas de la manos se encuentran dirigidas hacia los lados de los muslos en vez de hacia adelante.

Esta posición corporal es también singularmente humana, porque los seres humanos son los únicos auténticos mamíferos bípedos del planeta. Son también las menos estables de las criaturas, al poseer menor base de apoyo, el centro de gravedad más elevado, y (proporcionalmente) el cerebro más pesado en equilibrio sobre todo ello.

La base de apoyo de esta postura –los pies- ofrece una preciosa imagen de cómo actúan en el organismo humano las fuerzas pasivas y activas de liberación y apoyo. La estructura esencial del pie puede representarse mediante un triángulo. Los tres puntos del triángulo son los tres lugares donde descansará la estructura del pie sobre una superficie de apoyo: la tuberosidad calcánea, la base del primer metatarsiano y la base del quinto metatarsiano. Las líneas que conectan estos puntos representan los arcos – tres líneas de elevación de las cuales proviene el apoyo ppostural: el arco longitudinal medial, el arco longitudinal lateral y el arco transverso o anterior (metatarsiano) ­-.

Desde abajo, los dos triángulos de los pies pueden unirse para mostrar el tamaño y forma de la base de apoyo para tadasana. La plomada que pasa a través del centro de gravedad del cuerpo en esta posición también debe caer en el centro exacto de esta base.

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Las cuatro capas de musculatura (ver figura superior de la imagen de abajo) se combinan para proporcionar elevación, equilibrio y movimiento de los 28 huesos del pie, el cual ha evolucionado para ser una estructura increíblemente adaptable, capaz de desplazarnos con soltura por el espacio sobre terreno irregular.

El pie ha evolucionado durante millones de años en un mundo sin calzadas ni aceras. En el mundo de hoy, en el cual muchas superficies desiguales han sido niveladas y pavimentadas, está claramente sobrediseñado. Cuando ya no se precisa la adaptabilidad del pie para la locomoción, los músculos más profundos que soportan los arcos se debilitan inevitablemente, dejando con el tiempo tan sólo a la superficial fascia plantar, no contráctil, como responsable de impedir el derrumbe total del pie. Esto con frecuencia acaba provocando fascitis plantar y espolones calcáneos.

La práctica de posturas de pie en general, y de tadasana en particular, es una de las mejores maneras de devolver a los pies su viveza, fuerza y adaptabilidad naturales. Una vez se mejoran los cimientos, es mucho más fácil poner en orden el resto de la casa.

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Fuente: “Anatomía del Yoga” (Leslie Kaminoff)