Estudios Científicos sobre el Yoga

La ciencia comienza a descifrar los secretos del yoga

Una mejor salud cardíaca, una eficaz herramienta contra la depresión y una terapia efectiva para los pacientes de cáncer. Estos son solo algunos de los beneficios de practicar esta disciplina, cuyos mecanismos están siendo investigados por expertos de todo el mundo.

por Cecilia Yáñez

1.Logra proteger el sistema inmune de quienes lo practican

Se sabe que las situaciones estresantes y el proceso propio del envejecimiento aumentan la producción de una proteína conocida como citoquina interleuquina o IL-6 y que en pacientes que presentan enfermedades cardíacas, diabetes y artritis, es habitual que esta proteína esté elevada. Por esa razón, este agente fue el principal marcador en estudio de la Universidad de Ohio (EE.UU.), cuyos expertos buscaban determinar si la práctica del yoga alteraba su presencia en la sangre.

En el test dirigido por la sicóloga Janice Kiecolt-Glaser, participaron 50 mujeres entre 30 y 65 años, las que fueron divididas en tres grupos: dos practicantes de yoga (novatas y expertas) y un grupo control que hacía caminata. A todas se les instaló un catéter para obtener muestras de sangre y así medir la presencia de IL-6, mientras eran sometidas a tareas estresantes como cálculos matemáticos mentales complejos y la introducción de un pie en agua caliente y luego helada. Los resultados mostraron que en promedio, las expertas mostraban un nivel de IL-6 que era 41% más bajo que el grupo control. Si bien no se sabe con claridad el mecanismo de este efecto, Kiecolt-Glaser dijo a LiveScience.com que el yoga muestra tener fuertes beneficios físicos que “abarcan el sistema inmune”.

2. Mejora la salud cardiovascular y presión arterial

En una investigación realizada en 2009 por ingenieros del Instituto Indio de Tecnología de Roorkee, y que abarcó a 84 hombres de 18 a 48 años, se observó mediante electrocardiograma que las personas que realizan yoga tienen una alta variabilidad de la frecuencia cardíaca, esto es, una buena regulación de los intervalos cardíacos que son controlados por el sistema nervioso autónomo. Entre quienes no practican, esta variabilidad de frecuencia cardíaca era más baja, lo que supone un mayor riesgo de arritmias y otras patologías cardíacas. Además, tampoco están preparados para variaciones provocadas por algún susto o impresión.

Otro estudio realizado por médicos de la U. de Pensilvania (EE.UU.) demostró que el Iyengar yoga, práctica más fuerte de esta disciplina, disminuye la presión arterial en pacientes con hipertensión. Quienes participaron del estudio fueron divididos en tres grupos: uno practicaba Iyengar Yoga, otro realizaba caminatas y un tercero cambió su dieta. Todos fueron medidos a las 24 horas, seis y doce semanas. El grupo con más disminución de presión arterial fue el que practicaba yoga.

3. Estabilidad y equilibrio para los adultos mayores

Menos riesgos de sufrir caídas, mayor estabilidad, equilibrio y flexibilidad. Eso es lo que ganan los adultos mayores que hacen yoga. Así lo determinó el Centro de Estudio del Modo de Andar de la U. de Temple (EE.UU.), en abril de 2008.

Estos investigadores crearon un programa especial de yoga para mayores de 65 años y para ello eligieron la modalidad de Iyengar, conocida por sus posturas de alineación de huesos y articulaciones. Después denueve semanas, las 24 mujeres participantes, sin experiencia con el yoga, eran capaces de dar pasos más largos, tenían más flexibilidad en las extremidades inferiores y lograban pararse apoyadas en una sola pierna. También reportaron menos dolor de rodillas y espalda.

El doctor Jinsup Song, director del estudio, dijo estar impresionado con los progresos de las participantes. “Mostraron que la fuerza muscular mejora en las extremidades inferiores, lo que ayuda con la estabilidad. También hubo diferencias importantes en la distribución de la presión en la parte inferior del pie, lo que ayuda a mantener el equilibrio”, señaló.

4. Apoyo en tratamientos contra depresión y ansiedad

Especialistas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston (EE.UU.) señalaron que el yoga tiene mejores resultados que otras formas de ejercicios en el tratamiento de la ansiedad y la depresión.

Publicado en varios sitios de divulgación científica, el estudio mostró un alto nivel del ácido gamma-aminobutírico (Gaba) en aquellos participantes que practicaban yoga, mientras que en quienes hacían caminata tenían niveles menores. Gaba es un neurotransmisor que tiene como función regular la actividad nerviosa, por lo que una baja presencia en la sangre se asocia con alteraciones como depresión y ansiedad.

En el estudio se dividió a los participantes en dos grupos que fueron analizados por 12 semanas: uno practicó yoga tres veces a la semana por una hora y el otros caminó durante ese mismo período.

Al inicio y al término del estudio los participantes fueron sometidos a un escáner para comparar sus niveles de Gaba. También contestaron tests para evaluar su estado sicológico mientras duraba la investigación.

El médico del Departamento de Siquiatría y Neurología de la U. de Boston, doctor Chris Streeter, dijo que todos los cambios positivos que experimentaron los sujetos del estudio estuvieron en relación con el aumento de los niveles de este neurotransmisor.

5. Disminuye síntomas de la fibromialgia y controla el dolor

La fibromialgia es una enfermedad que provoca intensos dolores musculares y cansancio permanente. Un grupo de investigadores de Oregon Science & Health University (EE.UU.) descubrieron que el yoga puede ser una alternativa a la medicación, según publicaron en la revista Pain.

En el estudio participaron 53 mujeres con diagnóstico de fibromialgia, divididas en dos grupos. El primero realizó yoga durante ocho semanas (meditación, respiración y discusiones de grupo) y el segundo, recibió medicamentos. Dos meses después, los resultados sorprendieron a los expertos: quienes practicaron yoga redujeron sus dolores en 24% , la fatiga en 30% y la depresión en 42%. Según James Carson, sicólogo que participó en el estudio, el yoga ayudó a combatir síntomas como dolor, fatiga, rigidez, falta de sueño, depresión, mala memoria, ansiedad y falta de equilibrio.

En otro estudio, el Departamento de Medicina Comunitaria de la U. West Virginia (EE.UU.) trabajó con la práctica del yoga Iyengar y probó que también es útil para tratar el dolor lumbar bajo, mejorando la incapacidad funcional en los adultos que sufren de lumbalgia crónica. Una de las teorías tras este resultado es que los ejercicios logran que los receptores de las vías nerviosas del dolor se desbloqueen y el dolor se disipe.

6. Incrementa la calidad de vida de pacientes con cáncer

En agosto del año pasado, la Universidad de Alberta (Canadá) presentó una investigación que demuestra que el yoga puede ser útil en la recuperación de pacientes con cáncer de mama. Investigadores de la Facultad de Educación Física y Recreación revisaron el estado general de mujeres sometidas a tratamientos de radio y quimioterapia tras 12 semanas de práctica de yoga Iyengar. El 94% de las 242 mujeres que participaron del estudio dijo haber mejorado su calidad de vida, mientras el 90% manifestó sentirse más feliz y con un mejor estado físico y el 80% de ellas reportó tener menor cansancio.

Resultados similares mostró el estudio realizado por la Escuela de Medicina Albert Einstein de la Universidad de Yeshiva, en Nueva York. En total fueron 84 mujeres, todas con cáncer de mama inicial, las que después de 12 semanas en las que practicaron yoga dijeron haber mejorado su calidad de vida.

El Centro Médico de la Universidad Rochester (EE.UU.) comprobó que el yoga ayuda a los pacientes con cáncer a tener un sueño reparador.

7. Ayuda a mantener buenos hábitos alimentarios

Según un estudio realizado por el Centro de Investigación de Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle (EE.UU.), la práctica de yoga ayuda a mantener buenos hábitos alimentarios.

Publicado en la Revista de la Asociación Dietética Americana, la conclusión del estudio señala que quienes siguen esta disciplina se vuelven comedores conscientes y aprenden a distinguir cuando las ganas de comer son una sensación de hambre o ansiedad. Así, reducen su peso corporal en forma lenta y saludable.

El Departamento de Medicina del Adolescentes, del Hospital Niños de Seattle realizó otro ensayo clínico de control de peso corporal en el que participaron 50 menores entre los 11 y los 21 años de edad. Por ocho semanas todos fueron sometidos a citas con un dietista cada 15 días, pero un grupo de ellos recibió en forma adicional sesiones de yoga. Aunque no hubo diferencias significativas en la baja de peso de ambos grupos, los menores que practicaron yoga estuvieron menos ansiosos y estaban menos pendientes de la comida que el grupo control, lo que sugiere que el yoga puede ser un buen complemento en las dietas.

8. Fortalece los huesos de personas con osteoporosis

La práctica constante de yoga previene el avance de la osteoporosis, sin causar lesiones muscoloesqueléticas entre quienes realizan estos ejercicios.

Así lo señala un estudio piloto encabezado por la doctora Loren Fishman, del equipo de Medicina Física y Rehabilitación de Manhattan (EE.UU.). Para la investigación, se reclutó durante tres años a 12 pacientes, hombres y mujeres, que practicaban yoga y a otros siete que no lo hacían.

Todos los participantes tenían alrededor de 65 años y casi la misma cantidad de pérdida ósea al inicio del estudio, medido con exámenes de densitometría ósea a la cadera y la columna a la altura de la zona lumbar.

Al final de la investigación, los pacientes analizados por el equipo de Fishman y que practicaron 10 minutos de yoga al día tenían los huesos más fuertes que quienes no practicaron; en ellos no sólo no avanzó la pérdida de hueso sino que se recuperó en 0,5 puntos la densidad mineral ósea de la cadera y en 0,12 la de la columna vertebral.

Durante el período de estudio, ningún paciente que practicó yoga tuvo algún tipo de lesión física atribuible al ejercicio.